Los jardineros experimentados saben que las infecciones por hongos son un riesgo común en los jardines, pero con una gestión adecuada se pueden prevenir en gran medida. Problemas como la mancha negra o el óxido se resuelven con tratamientos sencillos y efectivos.
Es fundamental recordar que muchos hongos son beneficiosos: mejoran la estructura del suelo y facilitan la absorción de nutrientes por las plantas.
Hongos patógenos comunes
La mancha negra es provocada por diversos hongos que atacan especies específicas de plantas. Se manifiesta como manchas circulares en la cara superior de las hojas, que amarillean y caen. Las lesiones también pueden aparecer en tallos y ramas.
El rizo de la hoja del durazno provoca que los bordes se arruguen, tuerzan y dobles, con cambios de color a tonos amarillos, púrpuras o rojos. Las hojas se vuelven marrones y caen; en casos graves, el árbol puede perder todo su follaje.
El hongo de la miel (Armillaria) y el hongo del anillo de hadas son hongos perjudiciales visibles. El primero invade las raíces de plantas leñosas, mientras que el segundo crea círculos de césped descolorido.
El tizón tardío de la patata, causante de la hambruna irlandesa del siglo XIX, inicia con manchas negras o marrones en los bordes de las hojas. En condiciones húmedas, se extiende al tallo, matando la planta. Los tubérculos presentan podredumbre marrón rojiza y piel descolorida, siendo susceptibles a bacterias. El mismo patógeno afecta tomates y algunas ornamentales.
La marchitez de la clemátide, debida a Phoma clematidina, causa el marchitamiento rápido desde la punta de brotes o hojas, con tallos que ennegrecen internamente. El hongo persiste en el suelo sobre restos vegetales durante meses.
Prevención y control de hongos
Los hongos se propagan por esporas transportadas por viento o salpicaduras de agua, germinando en zonas húmedas.
Fomente la circulación de aire en su jardín: evite plantar demasiado apretado, poda arbustos y árboles adecuadamente, y controle las malas hierbas.
Regar por la mañana permite que el follaje se seque completamente, reduciendo el riesgo de esporas.
Retire hojas infectadas de inmediato, recoja las caídas y corte tallos enfermos hasta el suelo o bajo tierra. Destruya estos restos; no los composte.
En otoño, elimine y destruya material vegetal muerto de plantas susceptibles.
Tratamientos fungicidas
Los fungicidas a base de cobre o azufre inhiben el desarrollo fúngico. Disponibles en líquido o polvo, aplíquelos con precaución siguiendo las instrucciones para evitar daños a humanos, animales o plantas.
Los jardineros orgánicos prefieren el aceite de neem para prevenir la propagación de hongos comunes.
Hongos inofensivos
Líquenes, musgos y hongos en troncos no dañan los árboles.
Los hongos de soporte, como Ganoderma, Fomes, Meripilus giganteus (en hayas) o Inonotus hispidus (en fresnos), crecen en madera muerta. Si aparecen, consulte a un arborista: indican posibles heridas o enfermedades. Las esporas no penetran corteza sana.
Hongos beneficiosos
Los hongos micorrícicos mejoran la disponibilidad de nutrientes. Fertilizantes orgánicos y acondicionadores de suelo potencian su acción.
Los hongos saprófitos forman redes blancas en la superficie del suelo, descomponiendo materia orgánica muerta y enriqueciendo la fertilidad.
Los toadstools (hongos venenosos) son estructuras reproductivas de redes subterráneas. Muchos forman ectomicorrizas con raíces de árboles, aumentando la absorción de nutrientes y protegiendo contra patógenos.