La lavanda es una planta aromática apreciada por su fragancia inconfundible y agradable. Se utiliza comúnmente para perfumar el hogar, el baño o el armario, y adems, su aroma repele insectos como polillas y mosquitos, protegiendo tu casa de forma natural.
¿Deseas disfrutar de las propiedades de la lavanda todo el año? Secarla es la método ideal para preservar sus flores en perfectas condiciones. En unCOMO, expertos en jardinería, te recomendamos cultivar lavanda o espliego en casa y seguir esta guía detallada sobre cómo secar lavanda.
Pasos a seguir:
1. Dispón de plantas de lavanda
Para secar lavanda, primero obtén la planta. Puedes recolectarla en campos o montes cercanos, pero cultivarla en casa te asegura suministro constante y maximiza sus beneficios. Usa esquejes en macetas con buen drenaje o siémbrala por semillas, como explicamos en nuestro artículo sobre cómo plantar lavanda.
2. Aplica los cuidados básicos
La lavanda es resistente y se adapta a diversos suelos y climas. Asegura drenaje adecuado para evitar encharcamientos. Pódala regularmente para fortalecerla y usa los restos de poda para secar.
3. Recoge tallos y flores
Corta tallos de 10-15 cm con tijeras de podar para no dañar la planta. Retira las hojas, conservando solo las flores.
4. Ata y seca los ramilletes
Ata los ramilletes con cordel o goma elástica y cuélgalos boca abajo en un lugar ventilado, sin corrientes fuertes de aire, humedad excesiva ni sol directo. El secado dura 1-2 semanas, según el clima local.
5. Almacena las flores secas
Separa las flores de los tallos; se desprenden fácilmente. Guárda en botes herméticos para mantener su aroma. Prueba también con otras hierbas: