Las plantas aromáticas, como el perejil o la hierbabuena, son indispensables en el hogar para condimentar platos con frescura directamente desde tu jardín, patio, terraza o balcón. No solo realzan el sabor de tus recetas, sino que aportan notables beneficios para la salud como productos naturales. Además, atraen polinizadores beneficiosos y repelen insectos indeseados en espacios exteriores. Si eres un apasionado de la cocina y la jardinería, en unComo te ofrecemos esta guía experta con las mejores plantas aromáticas para exterior.
Perejil
El perejil es una de las hierbas aromáticas comestibles más populares. Fácil de cultivar en macetas o jardineras, proporciona hojas tiernas y frescas para una amplia variedad de platos. Requiere luz solar directa y un suelo suelto, no compacto. Consulta nuestro artículo sobre cómo plantar perejil en casa para más detalles.
Manzanilla
La manzanilla embellece jardines y terrazas, además de ser ideal para infusiones relajantes. Necesita un entorno soleado, riego regular para mantener la humedad y un suelo permeable con buen drenaje. Evita cortar tallos o hojas para no debilitarla; en primavera, recorta ligeramente las puntas de los tallos floridos para fomentar un crecimiento vigoroso.
Hierbabuena
La hierbabuena es una hierba aromática esencial, adaptable a macetas o suelo de jardín. Demanda riego abundante y fertilizantes minerales en primavera. Prefiere semisombra en lugar de sol directo para un óptimo desarrollo.
Lavanda
Con su aroma cautivador y color lila vibrante, la lavanda requiere abono tras la poda para evitar tallos leñosos. Recórtala después de la floración. Prefiere sustratos sueltos, arenosos, secos y calcáreos, con mucha luz solar y drenaje moderado para prevenir pudrición de raíces.
Poleo
El poleo, una hierba relajante, es ideal para jardines por su bajo mantenimiento: solo necesita riego frecuente. Se adapta a diversos suelos, incluso con drenaje pobre. De propiedades medicinales, consúmelo en infusiones cultivándolo fácilmente en casa.
Albahaca
Sensible a heladas, la albahaca prospera en sol pleno o media sombra. Crece mejor en suelos frescos y bien drenados, aunque tolera otros menos fértiles. Abona el suelo al final del invierno para que las semillas germinen en dos semanas.