Las calas, también conocidas como lirios de agua, son plantas ornamentales de gran belleza y fácil cultivo. Sus flores en forma de embudo, en tonos blancos, amarillos o burdeos, las convierten en ideales para interiores, patios o jardines. Si ya tienes calas en casa o planeas adquirirlas, sigue estos consejos expertos de UnComo.com para su cuidado óptimo y un desarrollo saludable.
Pasos a seguir:
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Ubicación. Originarias de África y adaptadas a zonas húmedas cerca de lagos o ríos, las calas prosperan según el clima. En regiones frías, colócalas en áreas soleadas; en climas cálidos, en lugares de luz parcial con sombra. Evita la sombra total, ya que impide la floración.
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Riego. Necesitan alta humedad. Mantén el suelo rico y húmedo; si es seco, enriquece con materia orgánica como abono o estiércol (ver cómo hacer abono natural). Riega cada 2-3 días para que la tierra permanezca siempre mojada.
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Fertilizantes. Requieren suelo fértil. Durante la floración (principalmente primavera), aplica abono líquido cada 15 días para potenciar su crecimiento y belleza.
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Plagas. Inspecciona regularmente los bulbos. Si detectas enfermedades, extrae la planta con raíces para evitar contagio. Para pulgones, usa pesticidas orgánicos o rocía con agua a presión.
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Almacenamiento. No resisten fríos extremos. En invierno, desentierra los tubérculos, guárdalos en bolsas o cajas ventiladas con musgo de turba en un lugar seco y aireado. Replántalos en primavera.