Jane Wasserbach y su hermana Joanne Hans pasaron los veranos de su infancia en los Adirondacks. Nadando, explorando y disfrutando de dulces en el puerto deportivo, evocaban recuerdos inolvidables en antiguas casas de campo. "Queríamos recrear esa atmósfera en esta casa", explica Joanne, diseñadora de interiores que colaboró con su hermana y su cuñado Bill para construir esta auténtica cabaña Adirondack Craftsman, llena de espíritu despreocupado.
En el exterior, el revestimiento azul grisáceo refleja el color del lago, la piedra natural y las vigas de cedro, integrando perfectamente la cabaña en su entorno natural.
Los planos del arquitecto orientan la casa hacia el Lago George, alejándola del bullicio del pueblo y capturando puestas de sol y fuegos artificiales. Ideal para entretenimiento, acomoda hasta 13 personas con sofás cama y un nido en el porche.
Fiel a las cabañas tradicionales del lago, las paredes blancas contrastan con vigas de granero recuperadas y pisos de roble teñidos como madera flotante. Los tonos cálidos se repiten en una mesa de comedor restaurada a medida, con almacenamiento incorporado de mármol para vajilla y servicio.
La comodidad y el bajo mantenimiento son prioritarios: sofás con fundas lavables y ventanas altas en la sala de estar que permiten un banco acolchado perfecto para relajarse.
Azules fríos y motivos náuticos definen la sala con autenticidad Adirondack. Vigas antiguas en la entrada y molduras de ébano enmarcan vistas espectaculares.
En la sala, una viga rústica sobre la chimenea de piedra nativa exhibe un taburete de arrozal y arpón. Muebles metálicos con pátina rojiza y patas de mesa de cadena de ancla aportan calidez vintage.
Crédito: Laura Moss. Dos islas en la cocina maximizan el espacio: una para almacenamiento y otra extensible con taburetes. Luces globo náuticas, azulejos subway y encimera de esteatita crean un contraste espectacular.
El hilo conductor es la conexión con el pasado: "Se trataba de hacerla parecer eterna", dice Jane.
En el dormitorio principal, la ropa de cama azul y blanca armoniza con una lámpara de araña sobre mesa de hormigón y un reloj despertador antiguo.
Un nicho tipo litera de barco oculta camas extra con nido y tiradores náuticos. Cubículos incorporados para almacenamiento y un diván acolchado invitan a la relajación.
El baño evoca épocas pasadas con azulejos basketweave, lavabo vintage, espejo antiguo y luces colgantes.
Paredes traslapadas blancas con herrajes antiguos y acentos de madera natural rompen la monotonía.
En el sótano, un pub acogedor cerca del lago tiene paredes marrones, banco con bloque de carnicero y piso de corcho resistente al agua. Espacios exteriores como el porche mosquitero permiten disfrutar del paisaje en cualquier clima. "Elegimos materiales duraderos para máxima comodidad", afirma Joanne.