Las puertas corredizas de vidrio son perfectas para maximizar la luz natural y mejorar la seguridad del hogar. Si notas que tu puerta se desliza con dificultad o produce ruidos chirriantes, no es necesario reemplazarla ni contratar a un profesional. Con unos sencillos pasos, puedes reparar los rodillos tú mismo de forma rápida y segura.
- Retira la puerta corrediza del marco. Estas puertas suelen consistir en un panel fijo y uno móvil. El método varía según el diseño: eleva la puerta móvil fuera del riel superior o desatornilla el panel fijo para extraerla. Las puertas son pesadas, así que pide ayuda a alguien para evitar accidentes (Fuente: Pallas).
- Localiza los rodillos en la parte superior y/o inferior de la puerta. Desenróscalos y retíralos con cuidado.
- Lleva un rodillo a tu ferretería local para comprar el reemplazo exacto. Si hay rodillos superiores e inferiores, adquiere dos nuevos para asegurar compatibilidad (Fuente: Garskof).
- Fija los nuevos rodillos atornillándolos en su posición original.