Las persianas venecianas son cubiertas para ventanas compuestas por delgadas lamas horizontales de madera, plástico o metal, que permiten regular la entrada de luz de manera precisa. Son una opción popular por su versatilidad: controlan la luminosidad, ofrecen privacidad y no requieren estar completamente abiertas o cerradas. Sin embargo, acumulan polvo, suciedad y residuos grasos con facilidad, lo que hace su limpieza un desafío. A continuación, te explicamos cómo limpiarlas de forma efectiva y segura, basada en métodos probados para el hogar.
- Retira las persianas de sus soportes. Utiliza una escalera de tijera estable para acceder cómodamente a la parte superior.
- Llena la bañera con unos 13 cm (5 pulgadas) de agua tibia.
- Añade un blanqueador suave o detergente neutro al agua, siguiendo las instrucciones del fabricante para evitar dañar el material.
- Introduce las persianas en el agua. Deja en remojo toda la noche si la suciedad es persistente para aflojarla.
- Frota las lamas: usa un cepillo de cerdas suaves para grasa pegajosa, o un paño/esponja suave para suciedad ligera.
- Drena el agua sucia y rellena la bañera con agua limpia. Enjuaga彻底 las persianas.
- Drena nuevamente el agua.
- Apoya las persianas en un extremo contra la pared y déjalas escurrir unos 30 minutos.
- Vuelve a instalar las persianas en sus soportes originales.
- Extiéndelas completamente con las lamas ligeramente inclinadas hasta que sequen por completo, para evitar deformaciones.