Los clavos se fabrican en diversos metales, pero algunos están diseñados específicamente para materiales concretos.
La forma más sencilla de unir dos piezas de madera es utilizando clavos. Están disponibles en una amplia variedad de formas, tamaños y metales para adaptarse a casi cualquier tarea de fijación. Generalmente, se fabrican en acero, aunque existen opciones en aluminio, latón, níquel, bronce, cobre y acero inoxidable para entornos propensos a la corrosión. Además, cuentan con recubrimientos como galvanizado, pavonado o cementado para prevenir la oxidación y mejorar la sujeción.
El tamaño de los clavos se mide en "peniques" (denotado como "d"), basado originalmente en el precio por cien unidades. Varía desde 2d (1 pulgada de largo) hasta 60d (6 pulgadas). Los de menos de 1 pulgada se conocen como tachuelas o clavijas; los superiores a 6 pulgadas, como púas. Es crucial elegir la longitud adecuada: al menos dos tercios del clavo deben penetrar en la pieza base más gruesa. Por ejemplo, para fijar una tabla 1x3 a una viga 4x4, use clavos 8d (2,5 pulgadas): 0,75 pulgadas atravesarán la tabla y 1,75 pulgadas entrarán en la viga.
Los clavos se venden por libra; los más pequeños rinden más unidades por peso. Puede adquirirlos a granel en barriles o en paquetes de 1 a 50 libras. Para reparaciones domésticas, bastan cajas de 1 libra en tamaños comunes. A continuación, los tipos más habituales:
- Clavos comunes: Ideales para construcciones medianas a pesadas. Con cabeza gruesa, se clavan en maderas duras. Fabricados de alambre, disponibles de 2d a 60d.
- Clavos de caja: Más livianos y delgados que los comunes, perfectos para obras ligeras y uso doméstico.
- Clavos de acabado: Ligeros, con cabeza pequeña. Usados en paneles y molduras para disimular la cabeza.
- Clavos para techos: Galvanizados, con cabeza grande para evitar daños en tejas asfálticas.
- Clavos para paneles de yeso: Con anillos y cabeza dentada para mayor agarre. Los de anillo anular tienen crestas que incrementan la sujeción.
- Clavos para mampostería: Redondos, cuadrados o estriados para concreto y bloques. No aptos para alta resistencia; use tornillos o tarugos en ladrillo, piedra o hormigón armado.
- Tachuelas: Redondas o cortadas, para fijar alfombras o telas. Las de tapicería tienen cabezas decorativas.
- Sujetadores corrugados: O clavos ondulados, para uniones ligeras en ángulo recto donde no se requiere gran resistencia.
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