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Usos prácticos de la sal: consejos expertos para jardín, camping y mantenimiento exterior

La sal ofrece múltiples aplicaciones ecológicas al aire libre, como alternativa segura a los químicos tóxicos para controlar plagas y malas hierbas en el jardín. Este artículo comparte consejos probados para usar sal en proyectos exteriores: desde el control de plagas hasta el descongelado de ventanas en invierno y el cuidado del equipo de camping. ¡Comencemos por el jardín!

Consejos para una excelente jardinería

Hiedra venenosa: Una solución fuerte de agua salada elimina áreas infestadas. Mezcla 1,5 kg de sal con 4 litros de agua jabonosa y aplícala en hojas y tallos con un rociador.

Malezas: Hierve 1 litro de agua, añade 2 cucharadas de sal y 5 de vinagre. Vierte la mezcla caliente directamente sobre malas hierbas en grietas de aceras o entradas.

Hormigas: Espolvorea sal de mesa en las zonas donde se concentran para disuadirlas.

Gusanos de la col: Mezcla 1 taza de harina con 1/2 taza de sal. Espolvorea las hojas de col, brócoli o coliflor por la mañana o noche, cuando estén húmedas por el rocío.

Polillas: Espolvorea sal directamente sobre la polilla para eliminarla.

Babosas: Cubre las babosas con abundante sal, espera 5 minutos y rocía de nuevo.

Cuidado del equipo de camping

La sal es ideal para mantener tu equipo de acampada en óptimas condiciones.

Lienzo: Para eliminar olores a humedad en bolsas de lona, rocía sal en el interior, cierra la cremallera y deja reposar toda la noche. Sacude la sal por la mañana y ventila la bolsa.

Óxido: Prepara una pasta con 6 cucharadas de sal y 2 de jugo de limón. Aplícala en manillares de bicicleta o llantas oxidadas, frota con un paño seco, enjuaga y seca bien.

Mantenimiento del coche

Lleva siempre sal en el coche para emergencias prácticas.

Derrames de aceite: Rocía sal sobre el derrame en el garaje, espera 15 minutos para absorber el líquido y facilita la limpieza.

Parabrisas: Evita escarcha frotando por la noche con una esponja en solución de 2 cucharadas de sal en 2 tazas de agua.

O usa una bolsa de tela llena de sal: humedécela y frótala en el exterior para prevenir nieve y hielo.

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