Los detergentes están compuestos por surfactantes, moléculas con partes hidrosolubles e hidrofóbicas que reducen la tensión superficial del agua. Estos tensioactivos se unen a las manchas de la ropa, emulsionándolas y liberándolas hacia el agua. Para un lavado óptimo, el detergente debe disolverse completamente. Agregar el detergente al agua primero acelera este proceso.
Pasos a seguir:
Abre la tapa de la lavadora.
Mide la cantidad exacta de detergente necesaria para la carga y viértela directamente en la lavadora. Evita excederte, ya que el exceso no se disuelve bien.
Inicia el ciclo de llenado con la temperatura adecuada para tus prendas. Deja que el agua llene la máquina antes de agregar la ropa, permitiendo que el detergente se disuelva por completo.