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Jardinería ojo de cerradura: Potencia tus canteros elevados de forma eficiente

La jardinería en forma de ojo de cerradura es una tendencia emergente en Estados Unidos, pero sus orígenes se remontan a África en la década de 1990, donde se usó para cultivar alimentos frescos en zonas con sequías y suelos pobres. Estos jardines consisten en camas elevadas redondeadas con una muesca central (similar a un ojo de cerradura) que permite acceder fácilmente a toda la superficie. En el centro hay una canasta para compostaje e riego. Puedes llenarla con tierra de jardín, materiales compostables como cartón, periódicos, recortes de césped, posos de café, desechos de cocina y estiércol, o una combinación.

Jardinería ojo de cerradura: Potencia tus canteros elevados de forma eficiente

Beneficios de la jardinería ojo de cerradura

El diseño elevado es ideal para suelos pobres (no requiere excavar ni labrar). Facilita el acceso a personas con movilidad reducida para plantar, cuidar y cosechar. Además, es ecológico y económico: se construye con materiales asequibles y reciclados. La canasta central nutre las plantas sin necesidad de composteros separados, y las capas orgánicas retienen humedad, reduciendo el riego.

Cómo crear un jardín ojo de cerradura

Similar a una cama elevada, hay múltiples formas de construirlo según presupuesto, espacio y preferencias. El proceso es sencillo.

Elige la ubicación

Selecciona un área plana, evita zonas bajas propensas a encharcamientos y asegura al menos 6 horas de sol directo diario.

Define forma y tamaño

La forma circular es común, pero adáptala a tu espacio. Mantén un diámetro de hasta 1,8 m para alcanzar todo fácilmente. Crea una muesca central de unos 60 cm de ancho para acceder a la canasta. Marca el perímetro con piedras, ladrillos o madera. O usa un kit prefabricado.

Crea la canasta de compost

Usa malla gallinera o material perforado: enrolla hasta 30 cm de diámetro y algo más alto que las paredes. Átala con alambre o bridas y colócala en el centro.

Construye los muros

Emplea ladrillos, bloques de hormigón, piedras o madera, hasta 90 cm de alto. Si son porosos, forra el interior con cartón para contener el sustrato.

Añade tierra y materiales

Llena con tierra de jardín hasta el borde, o usa el método lasaña: capas de orgánicos cubiertas con tierra y/o estiércol.

Planta tu jardín

Siembra verduras de hoja, tubérculos pequeños como zanahorias, cebollas, remolachas, rábanos y nabos. Elige variedades compactas; evita cultivos grandes como frijoles o calabazas.

Mantenimiento: compostaje y riego

A lo largo de la temporada, añade residuos a la canasta (ideal para malas hierbas sin semillas). Riega por la canasta cuando el suelo esté seco para distribuir nutrientes y humedad. Requiere bajo mantenimiento; repone tierra y compost si baja el nivel o disminuye la productividad.