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Cómo tener unos cactus preciosos

El camino evulutivo de los cactus es el producto de una lucha continua contra la pérdida de humedad. En el proceso perdieron las hojas, dejando el trabajo de la fotosíntesis a los tallos, y acumularon grandes cantidades de agua en sus tejidos. Desarrollaron unas estructuras llamadas areolas, sustitutivas de las yemas, que son las que generan las espinas, pelos, nuevos vástagos y flores. Al vivir en zonas de calores extremos, los cactus realizan el intercambio de gases durante la noche, de manera que mientras dormimos consumen CO2 al revés que el resto de las plantas. A continuación te explicamos como tener unos cactus bonitos y sanos.

Pasos a seguir: 1

Los cactus aguantan bien la sequía, pero como todas las plantas también necesitan agua para vivir. Conviene dejar que el sustrato se seque entre riego y riego. Es muy importante que la tierra no se encharque, demasiada agua y, sobre todo, un sustrato mal drenado provocan la aparición de hongos y la muerte de la planta. De hecho uno de los mayores errores en el cuidado de las cactáceas es el exceso de riego.

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El riego depende de muchos factores, exposición, época del año, tipo de sustrato, clima, si está en maceta o en tierra, el material de la maceta, si se encuentra en el exterior o no. Así en una zona muy cálida y seca, un cactus en maceta de barro orientada al sur necesitará bastante más riego en la misma época del año que uno plantado en semisombra directamente en la tierra en una zona más templada y lluviosa.

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Durante el verano, un riego del cactus cada 10 días puede ser correcto como referncia, en primavera y otoño se han de espaciar más. Mientras dure el frío invernal prácticamente no hará falta regar. Pero dentro de la casa y con calefacción se debe seguir regando ocasionalmente durante el invierno para evitar que se seque completamente el sustrato.

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Como norma general, la mayoría de los cactus del desierto prefieren una exposición soleada. Los cactus epífitos, en cambio, necesitan una posición en semisombra pero mucha luz. También requieren una exposición más sombreada en su periodo de adaptación los cactus recién trasplantados, los muy jóvenes y los que vienen de pasar una temporada en el interior.

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Dentro de la casa los cactus necesitan luz abundante. La falta de luz hace que se ahíle, es decir; que se estiren hacia la luz perdiendo su porte homogéneo. Por tanto, deben colocarse junto a las ventanas o bien utilizar alguna fuente de luz artificial.

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Muchos cactus, al provenir de zonas desérticas donde las noches pueden ser muy frías, tienen una resistencia moderada a las heladas. Sin embargo, entre las 2.000 especies de cactáceas que hay, muchas son de climas más tropicales y toleran mal las bajas temperaturas. Lo mejor es informarse al adquirir la planta.

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Las lluvias invernales hacen a los cactus más sensibles a las posteriores heladas. La combinación exceso de agua más helada puede resultar fatal. Si es posible llevarlos dentro de la casa mientras dura el invierno.

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Los cactus se deben abonar, sobre todo los que viven en maceta, ya que los sustratos específicos suelen ser muy pobres en nutrientes y con mucha capacidad de drenaje. Demasiado abono, en especial el nitrógenado, tendrá como consecuencia el crecimiento en verde de la planta en forma de tejidos débiles, menos resistentes a las enfermedades y a las temperaturas extremas. Se corre el riesgo, además de perjudicar la floración.

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Se debe abonar solo durante el periodo activo del cactus, una vez al mes y siempre con moderación. Se debe suspender al final del otoño y todo el invierno.