En pleno agosto, cuando el calor es asfixiante, muchos optamos por la ropa blanca. ¿Por qué? Oculta mejor el sudor, suele ser holgada y, según el saber popular, refleja los rayos solares manteniéndonos más frescos. Pero, ¿es cierto o un mito?
Para resolverlo, consultamos a Rhett Allain, PhD, profesor de física en la Universidad del Sureste de Luisiana y autor de la columna Dot Physics en Wired. Él desmonta la teoría y revela los factores clave.
"En general, el blanco parece más fresco", afirma Allain. Prueba simple: coloca una hoja blanca y otra negra al sol durante cinco minutos. Toca con las mejillas (más sensibles que las manos): la negra estará más caliente. La luz blanca refleja todos los colores; la negra los absorbe, calentándose más.
Sin embargo, estudios como uno de 1980 sobre beduinos en el desierto del Sinaí sugieren que la ropa oscura podría ayudar. Cuando el cuerpo irradia calor infrarrojo, la blanca lo refleja hacia adentro, mientras la negra lo deja escapar.
Allain es escéptico: el estudio concluyó que no hay diferencia significativa entre túnicas blancas o negras. Además, ¿refleja la blanca el infrarrojo como la luz visible? No necesariamente.
La respuesta es compleja: depende del ajuste, grosor, transpirabilidad, brisa y exposición solar. Una camisa blanca ajustada y gruesa transmite calor por conducción; mejor una holgada y fina, incluso oscura.
"El confort depende de color, ajuste, tela transpirable (como algodón o lino), viento y sombra", dice Allain. Consejo: elige tonos claros, tejidos ligeros y sueltos para el máximo frescor.