Para mantenerte seco durante las lluvias primaverales (o de verano y otoño), elige un paraguas diseñado para resistir los elementos. Opta por uno con unas 40 pulgadas (aprox. 102 cm) de diámetro de punta a punta. "Este ancho te cubre por completo y el voladizo evita que el agua gotee sobre ti", explica Mark Duffin, director general de Blunt Umbrellas en Nueva York. Una forma sencilla de verificar el tamaño: párate debajo del paraguas con el brazo extendido; si el borde llega hasta la dobladura del codo, ofrece protección adecuada.
Al abrirlo, la tela debe estar completamente tensa: un toldo firme dispersa el viento de forma efectiva, reduciendo el riesgo de rotura. Si enfrentas vientos fuertes con frecuencia, elige un modelo ventilado, que permite el paso de las ráfagas sin resistirlas, según Jen Carfagno, meteoróloga de The Weather Channel en Atlanta.
Otra clave es la construcción: busca paraguas con eje continuo y varillas sin juntas articuladas. Aunque sean menos compactos, son más duraderos. "Cada junta en el eje o varillas debilita la estructura y aumenta la propensión a romperse", advierte Duffin. Evita marcos metálicos y prefiere fibra de vidrio, más flexible y resistente al viento y lluvia.
Finalmente, un mango de goma texturizado asegura un agarre firme. Recomendamos el Stick Umbrella (65 USD; weathermanumbrella.com), que cumple todos estos criterios.