Saber cambiar una baldosa rota o reforzar una baldosa suelta es una habilidad muy útil. Las baldosas del suelo se rompen frecuentemente por caídas de objetos o golpes, o se aflojan con el tiempo. No solo elimina el antiestético efecto visual, sino que también previene riesgos de seguridad como tropiezos y caídas. No necesitas contratar a un albañil: puedes hacerlo tú mismo con estos pasos seguros y probados.
Materiales necesarios:
Pasos a seguir:
Retira la baldosa dañada. Si está rota, rómpela con un martillo. Actúa con precaución para no dañar las baldosas adyacentes.
Si la baldosa está suelta, haz palanca con la paleta de albañil intentando no romperla, para reutilizarla y mantener la uniformidad del color con el resto del suelo.
Limpia彻底 el hueco, eliminando todo resto de cemento antiguo o fragmentos de baldosa. Usa un aspirador para un acabado impecable.
Introduce la baldosa nueva en agua fría durante unos minutos.
Humedece el hueco preparado.
Rellena el hueco con cemento adhesivo preparado según las instrucciones del fabricante.
Coloca la baldosa, alineándola primero con las baldosas contiguas y dejándola caer suavemente en el hueco.
Golpea suavemente la superficie con el mango del martillo para distribuir el cemento de forma uniforme, asegurando que quede nivelada y bien fijada.
Retira el exceso de cemento de los bordes con las manos enguantadas o la paleta.
Consejo de experto: Deja secar 24-48 horas antes de pisarla. Usa siempre guantes y protege tus ojos para mayor seguridad.