Es esencial diferenciar las cerámicas de porcelanatos, venecitas o lajas. Existen diversos tipos de cerámicas para suelos, disponibles en múltiples tamaños, colores y espesores. Las cajas incluyen íconos que indican su uso, como alto tránsito en pasillos o cocinas. Generalmente, se eligen cerámicos para zonas húmedas como baños, cocinas o lavaderos, y exteriores como patios, balcones, galerías, terrazas o caminos de jardín.
Materiales necesarios:
Pasos a seguir:
1. Evalúa la pendiente del suelo
Un aspecto crucial en baños o cocinas es la pendiente para el drenaje. Para agua de lluvia, calcula un mínimo de 1 por mil; para desagües, 3 por mil. Incluye rejillas para evacuar el agua. Elige cerámicos pequeños si hay una rejilla central, para disimular las pendientes convergentes y evitar quiebres visibles.
2. Prepara la superficie
Normalmente, aplica una carpeta antes de colocar cerámicos. Puedes instalar sobre revestimientos viejos si están firmes, sin arena ni polvo excesivo. En exteriores, verifica el pronóstico meteorológico para evitar lluvias que afecten el secado del adhesivo o pastina.
3. Diseña el plano
Antes de empezar, dibuja un plano considerando la medida de los cerámicos, cantidad necesaria, distribución y espesor de juntas.
4. Coloca desde zonas visibles
Inicia con piezas enteras en áreas visibles, como bordes de bañeras, dejando cortes detrás de inodoros o bidets. Si usas el mismo cerámico en suelo y paredes, alinea las juntas para continuidad. Diseña patrones creativos con tus cerámicos.
5. Maneja paredes en falsa escuadra
Si una pared no está a escuadra, empieza con piezas enteras desde el borde más visible, dejando cortes en los menos expuestos. Si todos los bordes son visibles, inicia desde el ángulo recto y corta junto a las paredes irregulares.