Este espacio tradicional de antaño no satisfacía las necesidades familiares. Al remodelar, los propietarios priorizaron la funcionalidad y crearon una entrada que conecta directamente con una sala de juegos en el piso principal.
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Después: Ligero y aireado
Los propietarios buscaban máxima luminosidad en su entrada. Instalaron una puerta moderna de listones y numerosas ventanas. Además, elevaron el techo para ganar altura y profundidad visual.
Antes: Definitivamente anticuado
El papel tapiz verde, las escaleras de madera y el linóleo desgastado definían esta entrada obsoleta que urgía renovar.
Después: Elegancia moderna
Cambios sencillos como pintura blanca en la escalera y detalles gris en los peldaños la elevaron a un estilo contemporáneo. Piezas únicas, como un taburete artesanal y una lámpara geométrica colgante, aportan carácter.
Antes: Demasiado tradicional
Este salón formal ocupaba solo la entrada, con colores anticuados, muebles pesados y persianas que lo hacían oscuro y agobiante.
Después: Muy romántico
Pintura fresca, cortinas hasta el techo y una lámpara colgante elegante transformaron el espacio. Una mesa simple para llaves y correo reemplazó los muebles voluminosos, creando un recibidor aireado y acogedor para invitados.
Antes: Bolsa mixta
Esta sala rosada, ahora entrada, combinaba colores suaves y detalles tradicionales en conflicto, pidiendo una renovación total.
Después: Fresco y sereno
Pintura nueva y armarios empotrados convirtieron el área en un refugio organizado. Abundante almacenamiento, asientos junto a ventanas y luz natural francesa lo hacen práctico y bonito.
Antes: Paso en falso en el vestíbulo
Nada inherentemente malo, pero carecía de personalidad: paredes y alfombra beige con escalera curvilínea de aire campestre anticuado.
Después: Encanto rústico
Neutral pero con vigas de madera expuestas, pisos de piedra y tapiz textil. Paredes en tono cáscara de huevo realzan las texturas robustas.
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Antes: Neutrales oscuros
Texturas y pinturas oscuras opacaban este rincón acogedor, haciéndolo sombrío en vez de invitador.
Después: Color refrescante
Papel tapiz estampado, colores vibrantes y piso de roble ancho raspado a mano calientan la entrada. Toques rústicos y naturales aportan personalidad vibrante.