Si planea ausentarse de casa por un período prolongado sin calefacción, drene las tuberías de agua antes de partir. Las tuberías con agua pueden congelarse y reventar, provocando daños costosos. Este proceso simple previene problemas mayores.
Cuándo drenar las tuberías
Las tuberías congeladas y rotas son un riesgo real para muchos propietarios. La clave es drenarlas siempre que apague la calefacción y deje la casa vacía en invierno, ya sea por vacaciones de dos semanas o todo el invierno en otro lugar.
Si solo se ausenta unos días y mantiene la calefacción encendida, ajuste el termostato a un mínimo de 10°C (50°F). Temperaturas más bajas aumentan el riesgo de congelación.
Qué pasa si no drena las tuberías
El agua residual queda en tuberías, grifos, calentador, filtros, ablandadores y mangueras de electrodomésticos, incluso con grifos cerrados.
Sin calefacción y con temperaturas bajo cero, el agua se expande al congelarse, rompiendo las tuberías. Los daños suelen descubrirse al descongelarse, inundando la casa.
Cómo drenar las tuberías de agua para el invierno
Drenar es sencillo, pero requiere precisión: elimine todo rastro de agua para evitar congelaciones.
- Apague la bomba si tiene pozo o corte el suministro principal con un plomero; evite que el agua municipal entre y se congele en la entrada.
- Abra las válvulas desde el nivel más bajo de la casa.
- Dreene el calentador de agua, ablandador y filtros.
- Gire todos los grifos y válvulas a posición abierta.
- Descargue inodoros, abra cabezales de ducha y grifos de bañera.
- Revise mangueras de rociadores y electrodomésticos: agítelas para soltar agua y abra grifos exteriores.
- Para ausencias largas, vierta anticongelante para tuberías en desagües e inodoros. Deje válvulas abiertas.
Drenar las tuberías en invierno salva reparaciones costosas. Si deja calefacción baja, pida a un vecino que verifique el termostato; en cortes de luz, abra válvulas para drenar.