Preparar una habitación de invitados cómoda y acogedora es esencial para que tus visitas se sientan como en casa. Ya sean familiares cercanos, amigos o conocidos lejanos, como compañeros de trabajo o consuegros, unos detalles bien pensados marcan la diferencia.
Pasos para decorar tu habitación de invitados
Si tu hogar lo permite, dedica una habitación exclusiva para invitados. Puedes combinar usos, como despacho o zona de plancha, pero mantenla despejada de trastos. Airea la habitación regularmente, cubre la cama con una colcha antipolvo y evita que los niños la usen como sala de juegos. Ten un sistema rápido para vaciarla si es necesario.
La cama es el elemento estrella: opta por un colchón firme, almohadas cómodas y sábanas frescas cambiadas el día de llegada. Usa un edredón nórdico por su facilidad y para evitar alergias a la lana. Añade una manta extra, cojines coloridos sobre la cama, cortinas estampadas para alegría, y una mesita con lámpara para buena iluminación.
Proporciona espacio de almacenamiento: al menos dos cajones vacíos y un armario o barra extensible (disponible en tiendas como IKEA) con perchas para ropa.
Elige colores neutros en paredes y evita decoraciones personales intensas como pósters llamativos o pinturas estridentes. Opta por fotos de paisajes enmarcadas. Incluye un espejo grande, reloj-despertador y un sillón con luz de lectura para su comodidad.
Añade toques acogedores: un jarrón con flores frescas del jardín sobre el tocador, un bol de frutas, botella de agua con vaso y galletas para antojos nocturnos sin molestar.
No olvides un juego de toallas limpias por invitado, colocadas en una toallera en la habitación. Un albornoz extra los hará sentir aún más mimados.