El estilo escandinavo o nórdico, originario de Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca, surgió a principios del siglo XX y sigue vigente con evoluciones modernas. Inspirado en los materiales locales, artesanías regionales y paisajes naturales, este estilo se atribuye al diseñador sueco Carl Larsson. Combina colores neutrales con un toque ligeramente envejecido para crear espacios luminosos y acogedores.
Pasos para decorar con estilo escandinavo
1. Características del interiorismo escandinavo
La arquitectura y el diseño de interiores nórdicos están moldeados por el clima frío y la geografía. La escasa luz natural y los largos inviernos demandan espacios amplios y luminosos, priorizando la luz natural.
2. Colores y materiales claros
El blanco domina como color principal, acompañado de tonos claros para maximizar la iluminación. Se usan maderas claras y se permiten toques vibrantes como rojo o azul claro para resaltar detalles.
3. Texturas naturales
Materiales de la naturaleza: lino y algodón en textiles con patrones de cuadros, rayas o flores repetitivas sobre fondos claros.
4. Fusión de lo tradicional y moderno
Mezcla elementos clásicos con diseños contemporáneos para ambientes únicos y equilibrados.
5. Funcionalidad prioritaria
Ventanas grandes, techos altos y habitaciones espaciosas facilitan la entrada de luz y promueven la practicidad.
6. Suelos de madera clara
Pisos de madera en tonos neutros amplifican la sensación de amplitud y luminosidad.
7. Muebles escandinavos
Líneas rectas y puras con curvas suaves crean entornos acogedores y armónicos.
8. Complementos decorativos nórdicos
Simples y elegantes, en cerámica y vidrio, para un toque minimalista y refinado.