El alcohol de quemar, elaborado a base de metanol, es un limpiador potente y versátil para el hogar. Elimina suciedad incrustada y grasa, dejando superficies brillantes. Sin embargo, por ser tóxico y abrasivo, úsalo con precauciones: guantes, ventilación adecuada y evita el contacto con piel u ojos. En esta guía experta de unComo, te explicamos cómo limpiar con alcohol de quemar de forma segura y efectiva.
Limpiar cristales con alcohol de quemar
Al igual que el amoniaco, el alcohol de quemar es ideal para cristales y espejos, aportando un brillo impecable. Mezcla 1 parte de alcohol en 3 partes de agua y aplícala con un spray. Usa un paño sin pelusa o papel de periódico para evitar marcas y lograr resultados perfectos.
Limpiar azulejos con alcohol de quemar
Los azulejos de la cocina, propensos a grasa acumulada, quedan impecables con este limpiador quitagrasas. Aplícalo directamente para suciedad difícil. Para mayor potencia, mézclalo con amoniaco, pero siempre protege piel y ojos con guantes y gafas.
Limpiar acero inoxidable con alcohol de quemar
Limpia superficies y electrodomésticos de acero inoxidable, como fogones o neveras, con alcohol de quemar para un brillo profesional. Deja actuar en suciedad incrustada o dilúyelo para mantenimiento. Emplea esponja suave o bayeta para evitar rayones.
Quitar pegamento con alcohol de quemar
Elimina pegamento y manchas persistentes con un paño o algodón impregnado en alcohol de quemar. Siempre prueba primero en una zona discreta para verificar que no dañe la superficie.