Las cortadoras de césped rotativas utilizan un motor potente que hace girar una cuchilla horizontal afilada, responsable de cortar la hierba al contacto. Esta cuchilla se encuentra en una plataforma que contiene los recortes y evita que salpiquen. Generalmente, el motor se ubica en la parte superior de la plataforma, montada sobre cuatro ruedas, con una bolsa recolectora conectada para almacenar el césped cortado.
En cuanto a la potencia, la mayoría emplea motores de combustión interna de dos o cuatro tiempos. Existen también modelos eléctricos: con cable conectado a la red, a batería recargable o, en casos específicos, con paneles solares. El acelerador se sitúa en el manillar para un control preciso.
La cuchilla gira a unas 3.000 rpm y está fabricada en acero, pudiendo ser recta o curva. Algunas están diseñadas para mulching, convirtiendo los recortes en mantillo natural. Los modelos 2 en 1 permiten embolsar o triturar; los 3 en 1 añaden la opción de descarga lateral. Las versiones autopropulsadas incorporan un sistema de transmisión con cadena o correa que mueve las ruedas a través de una caja de cambios.