Puedes moldear el topiario en formas geométricas formales o figuras creativas como esta. Ver más fotos de jardines. Imagina caminar entre manadas de elefantes y jirafas, presenciar la caza de un zorro o navegar por un laberinto de arbustos. Aunque parezca sacado de un zoológico, un jardín victoriano o las novelas de Harry Potter, el topiario —el arte de esculpir plantas— permite recrear estas escenas en tu propio patio trasero.
Si bien culturas antiguas pudieron practicarlo, Plinio el Viejo, historiador romano, fue el primero en documentarlo. La poda ornamental de arbustos y árboles se popularizó en el Imperio Romano como símbolo de estatus entre la alta sociedad. En la Edad Media, monjes y nobles en monasterios y castillos continuaron la tradición, moldeando plantas en símbolos religiosos visibles en pinturas de la época. Tras la Edad Media, el topiario adoptó un estilo más arquitectónico, con formas geométricas, jardines de nudos y figuras animales. Durante el Renacimiento, se extendió por Europa, alcanzando su apogeo en el siglo XVII. A inicios del XVIII, cayó en desuso ante la preferencia por jardines más naturales y salvajes.
En el siglo XIX, los europeos revivieron el topiario y otras técnicas formales de jardinería, extendiéndose a Norteamérica. A mediados del XX, surgió el topiario moderno: piezas portátiles con plantas trepadoras como la hiedra sobre marcos metálicos.
Hoy, el topiario se adapta a estilos de vida contemporáneos. Profesionales crean obras maestras en jardines de élite, mientras aficionados lo usan en espacios reducidos, vestíbulos o mesas, expresando su creatividad mediante esta técnica ancestral.
Sigue leyendo para aprender cómo, con imaginación y unas tijeras, puedes transformar tu jardín o escritorio con las infinitas posibilidades del topiario.